- 07.06.–24.08.2025
- Exposición · Archivo
LA SOMBRA DE LA TIERRA, LA CORTEZA DE LA LUNA
Earth’s Shadow, Moon’s Crust es una exposición multifacética que explora la fascinación profundamente arraigada de la humanidad por la Luna: un deseo de traspasar los límites de la Tierra y comprender los cuerpos celestes. La exposición parte de la premisa de que este viaje hacia la comprensión comienza en la Tierra, como punto de partida de todas las aspiraciones celestiales. Sugiere que nuestra curiosidad cósmica se basa en un punto de vista terrenal, anclado en la presencia de la flora, la fauna, las rocas y el agua, así como en la respiración y el paisaje interior del cuerpo humano.
Mediante una observación minuciosa, los seres humanos han estudiado la Luna, captando innumerables reflejos del cosmos en su superficie y, al mismo tiempo, proyectando en ella aspectos psicológicos y emocionales. Este reflejo recíproco no solo conecta el cosmos con el interior humano, sino que también convierte a la Luna en un lienzo de proyección para la curiosidad y la imaginación. Así, se convierte en un espejo no solo del universo, sino también de nosotros mismos: lleva consigo nuestros sueños, preguntas y significados.
En la búsqueda de la comprensión celestial, la exposición destaca la importancia de un punto de vista terrenal concreto para esta conexión. Al situarlo en medio de entornos familiares —plantas, animales, piedras y aguas—, se crea una relación que ancla nuestras ideas extraterrestres en lo terrenal. Este arraigo es esencial, pues nos permite avanzar desde lo conocido hacia lo desconocido, tanto mental como imaginativamente.
Orientada hacia las fases lunares y los solsticios, la exposición entrelaza los ritmos planetarios con la percepción humana. Sugiere que, al mirar a la Luna, se revelan verdades más profundas sobre la Tierra —y sobre nosotros mismos—.
Earth’s Shadow, Moon’s Crust muestra cómo el ser humano emprende, desde este punto de vista terrenal, un viaje conceptual a la Luna para descifrar sus secretos. Así queda claro: en la búsqueda de la naturaleza geológica y el significado simbólico de la Luna, recurrimos constantemente a elementos terrestres como ayudas interpretativas. Estos componentes naturales no solo profundizan nuestra comprensión, sino que también estructuran nuestra percepción —y dan forma así a la narrativa de nuestra exploración lunar.
Situada a orillas del tranquilo canal de Neukölln, la exposición incorpora a su relato las cualidades fluidas y reflectantes del agua. Los nuevos descubrimientos de moléculas de agua y hielo en cráteres permanentemente en sombra en los polos lunares subrayan la profunda conexión entre la Tierra y su satélite. Estos hallazgos transforman radicalmente nuestra imagen de la Luna y abren nuevas perspectivas sobre su papel en futuras misiones humanas.
Con obras de Alice Dittmar y Stella Geppert, así como un programa de eventos complementario —entre los que se incluyen una performance sonora de Seiji Morimoto y una performance coreografiada en directo de Stella Geppert con Lyllie Rouvière—, la exposición invita a explorar la estrecha interrelación entre la Tierra y la Luna. Muestra que nuestro afán por comprender la Luna revela tanto sobre nosotros mismos y nuestro planeta como sobre el propio cuerpo celeste. Esta interacción entre los recursos terrestres y el impulso exploratorio lunar no solo alimenta la curiosidad científica, sino que también amplía nuestras perspectivas culturales y filosóficas.
Los actos públicos se sincronizan con determinadas fases lunares y terrestres.
Cada fase sirve de ancla temporal y vincula los ritmos de los cuerpos celestes con la experiencia humana del tiempo, el lugar y la transformación.
Asistencia curatorial: Diana Nowak
Comisariado por Ece Pazarbaşı
- Alice Dittmar
- Stella Geppert